domingo, 3 de febrero de 2013

Un almacén de gas en Doñana


Gas Natural almacenará gas en el subsuelo de la zona del Parque. El Gobierno aprobó el pasado día 15 la Declaración de Impacto Ambiental. El proyecto cuenta con el respaldo de las administraciones central y regional Se construirá un gasoducto de 18 km.
CARLOS LÓPEZ / HUELVA | ACTUALIZADO 03.02.2013 - 09:53
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España goza de una privilegiada situación geográfica que contrasta con sus pobres recursos energéticos más allá de la incipiente energía solar. Sorprende por ello que a principios de los 80 diversos estudios geológicos apuntasen que uno de los mayores yacimientos de gas natural del país dormitaba en las fronteras del Parque Nacional de Doñana; más concretamente, en los terrenos de lo que hoy se conoce como Parque Natural. 

La empresa encargada de explotar estos hidrocarburos en los parajes de Marismas A, B-1 y C-2 fue Petroleum Oil & Gas, filial de Gas Natural Fenosa. 30 años más tarde, de aquella concesión y tras una inversión acumulada de 150 millones de euros, de aquel subsuelo se han extraído 13.000 Gwh de gas (1 GWh = 1.000 MWh = 1.000.000 kWh), una cifra equivalente al consumo de Andalucía durante siete años. 

Durante estas décadas, la actividad no ha tenido "afectaciones medioambientales", según ofrece como aval la empresa. En efecto, hasta hace poco, el eco mediático y las críticas de las entidades conservacionistas a la actividad industrial fueron mínimas. La razones de este cambio radical quizás cabe hallarlas en las suspicacias levantadas por el Oleoducto Balboa que proyectaba el Grupo Gallardo, cuya Declaración de Impacto Ambiental (DIA) fue desfavorable, lo que terminó por enterrar un proyecto con mayores y evidentes taras medioambientales, según certificaban los informes técnicos. Un pulso al desarrollo sostenible que azuzó todas las alarmas y puso sobre aviso a la sociedad y ecologistas ante nuevas iniciativas energéticas que atañen al Espacio Natural. 

Sin embargo, a priori, las diferencias son evidentes como demuestra que las tres DIA que integran el proyecto hayan sido favorables: la de Aznalcázar, la de Marismas Oriental y la del Saladillo, publicadas en el Boletín Oficial del Estado los días 28 y 29 de enero. El objetivo de la empresa es ahora invertir 200 millones de euros y explotar nuevos yacimientos para extraer el gas que aún alberga la zona y que se estima en 7.000 Gwh. Para ello, se pretende acometer 14 nuevos sondeos, si bien sólo seis de ellos se adentrarían en el Espacio Natural, mientras que el resto no afectaría a ningún área protegida. 

Con independencia de ello, la empresa mantiene que durante toda actividad industrial se van a aplicar las mayores medidas de profilaxis a la hora de preservar la fauna y la flora. No en vano, desde abril de 2012 se llevan realizando labores de almacenaje en algunos de estos yacimientos, fuera del perímetro del Espacio Natural. 

El director de explotación y producción de Gas Natural Fenosa, Francisco Velasco, explica que el proyecto ha sufrido una profunda metamorfosis desde el primer embrión, donde se delinearon las líneas maestras y zonas de nuevas prospecciones hasta llegar a la actual fase, en la que se dan forma a todos los blindajes medioambientales y medidas de protección de la naturaleza. Un elemento que ejemplifica este hecho es la construcción del nuevo gasoducto de interconexión, que se extiende a lo largo de 18.169 metros que conectará los parajes de Saladillo y Rincón, zonas ambas de dominio público forestal; además se unirá al de Enagás, ya existente y que alcanza hasta la provincia de Sevilla. 

Para más inri, la propia DIA detalla que se ha tratado de salvaguardar la laguna estacional que constituye una zona de campeo de aves y un refugio importante para la fauna. Los otros cincuenta kilómetros discurrirán por el trazado de la actual infraestructura que, como se observa en el plano que se detalla en esta página, bordea todo el Parque Nacional, a la par que discurre por caminos desprovistos de vegetación que serán sustituidos por nuevas tuberías con un diámetro de entre 15,24 y 30,48 centímetros, dejando veinte centímetros como zona de servidumbre. 

Velasco defiende la transparencia con la que se han desarrollado todas y cada una de las fases del proyecto. Y detalla que en el propio seno del Consejo de Participación de Doñana se ha abordado en "una comisión de seguimiento y otra delegada". 

El directivo de Gas Natural Fenosa se sorprende del revuelo organizado alrededor del proyecto y por las críticas de los ecologistas, máxime después de que el periodo de consultas previas al proyecto haya estado abierto a las alegaciones por parte del Parque Natural de Doñana, la Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental, la Dirección General de la Red de Espacios Naturales Protegidos y Servicios Ambientales de la Consejería de Medio Ambiente, y organizaciones ecologistas como Adena y la SEO, entre otros. Gracias a estas aportaciones se ha arrancado el compromiso de aplicar mejoras medioambientales para preservar los caminos y cortafuegos del trazado de los gasoductos, prospecciones en el entorno para garantizar que no existen nidos de especies protegidas como el águila imperial ni presencia de linces; actuaciones anuales de corrección y prevención de fenómenos erosivos y pérdida de suelos; e incluso un sistema de vigilancia y control del acuífero, tanto en el entorno de los sondeos como del gasoducto. Todo ello sin contar que la empresa gasística tendrá que obtener el certificado de no afección a la Red Natura 2000, amén de un Plan de Emergencias que garantice la seguridad ambiental de las instalaciones. 

Con independencia de ello, los trámites burocráticos aun no han finalizado. El Saladillo necesita dos autorizaciones antes de iniciar las obras: la autorización ambiental unificada, que ha de expedir la Junta de Andalucía, así como la administrativa, a cargo del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

La Geología y su importancia en la sociedad


Minas de Alquife: la Geología como motor de desarrollo

JOSÉ CARLOS FEIXAS RODRÍGUEZ / / CÉSAR ROBLES PÉREZ | ACTUALIZADO 03.02.2013 - 01:00
LOS yacimientos de hierro de la comarca del Marquesado son conocidos desde antiguo y su explotación prácticamente ininterrumpida desde el periodo Argárico hasta el cierre de la Compañía Andaluza de Minas en 1996, salvando el periodo del siglo XVI al siglo XVII donde todo el sector minero se ralentiza por el auge de las 'minas americanas'. Son muy frecuentes los restos de fundiciones de hierro desde el periodo ibérico hasta tardomedievales en toda la comarca. Sin embargo el gran esplendor de la minería del hierro en esta zona comienza a finales del siglo XIX y termina con el ya mencionado cierre de la Compañía Andaluza de Minas (CAM) en 1996. 

Las causas del cierre de las Minas de Alquife hay que buscarlas en una bajada muy importante del precio del metal, que junto con un elevadísimo costo de transporte por ferrocarril hasta el Puerto de Almería y una estructura empresarial obsoleta hicieron inviable la explotación. Desde el año 1929 hasta su cierre la CAM produjo más de 86 millones de toneladas de concentrado de hierro, siendo el hito más importante de la misma el paso de las explotaciones de interior al de cielo abierto que hoy conocemos, realizado en el año 1964. Durante los últimos años la producción anual se acercó a los 3 millones de toneladas con picos de hasta 4 millones de toneladas. 

La CAM no sólo explotó el yacimiento de Alquife sino que desarrolló una labor investigadora extraordinaria que llevó a la cubicación de más del doble de reservas del tonelaje explotado. 

Desde el año 2000 han sido muy numerosos y variopintos los proyectos que se han presentado en la comarca para su reactivación. Desde parques temáticos a parques tecnológicos, proyectos inmobiliarios, etc. Lo que sí es una realidad es que el precio del mineral de hierro que estaba en los 28 dólares por tonelada, en el año 1996, ha pasado a 101 dólares por tonelada en el año 2012. 

Desde el año 2000 también se han desarrollado diferentes proyectos para una reapertura de los yacimientos de hierro que parece que ahora puede fraguar de la mano de la sociedad Minas de Alquife, que en la actualidad es titular de los derechos mineros de la antigua CAM y viene realizando trabajos que han desembocado en la presentación de un proyecto de viabilidad ante la Administración Andaluza. Este proyecto contempla la creación de 350 puestos de trabajo directos, más 1.400 puestos de trabajo indirectos con una inversión de 200 millones de euros para producir 4 millones de toneladas de concentrado de mineral de hierro durante un periodo de 20 años. 

En este proyecto, al igual que en otros muchos de los que se desarrollan en Andalucía, el papel del geólogo es básico; desde las primeras fases de un proyecto minero hasta las fases de desarrollo finales, los geólogos participan activamente. El correcto conocimiento de los procesos y modelos geológicos de los yacimientos minerales son la herramienta más útil para facilitar una correcta explotación del yacimiento y la ulterior restauración ambiental de la zona afectada por la actividad minera. 

Sin lugar a dudas, el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos de Andalucía apoya la puesta en marcha de este proyecto, el cual debe estar sustentado en el principio de la eficiencia ambiental. La minería debe representar para esta provincia en particular y para Andalucía por extensión, un motor económico de primera magnitud y aunque se trate de la explotación de recursos geológicos que tienen una vida útil limitada en el tiempo, su desarrollo se puede realizar sin deteriorar el medio natural y proporcionar en la zona donde se desarrollen puestos de trabajo sostenibles y de calidad. 

No se trata de volver a la minería colonialista de finales del siglo XIX ni a las políticas autárquicas de la década de los sesenta del siglo XX, sino de desarrollar un modelo de explotación adecuado en cada caso al medio donde se desarrolle y buscando las sinergias que la industria minera puede proporcionar a su área de influencia. En este sentido la Comisión Europea define "las orientaciones de la política de integración del desarrollo sostenible en la industria extractiva no energética de la Unión Europea, manteniendo al mismo tiempo un equilibrio entre la competitividad del sector y el respeto del medio ambiente". 

La Junta de Andalucía debe liderar y apoyar a aquellas empresas que presenten proyectos de investigación para diferentes sustancias minerales, metálicas y no metálicas, de las que Andalucía es tan 'geodiversa'. 

En este sentido, desde el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos de Andalucía proponemos a la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo que reformule el Plan de Ordenación Minero de Andalucía (PORMIAN) para avanzar en un nuevo desarrollo minero para Andalucía.

miércoles, 30 de enero de 2013

Aznalcóllar: un desastre que dura una década


  • Años de trabajos y 200 millones de euros han recuperado la ribera del río sevillano
Izd., en 1998: dcha, ahora. (Vídeo: CSIC)

 Aquel sábado de hace 10 años el paisaje se tiñó de negro. Todo lo que alcanzaba la vista desde el helicóptero tenía esa tonalidad. Sólo el verdor de las copas de los árboles y el intenso color de las naranjas daban pinceladas distintas sobre la marea negra que había sepultado hasta la saturación la campiña del Guadiamar.
Hoy, ya no hay naranjos ni frutales, pero un espléndido bosque de ribera serpentea la vega del Guadiamar. Todo ha reverdecido tras años de trabajos, 200 millones de euros y las recientes lluvias. Se parece a una postal turística, si no fuera porque todavía quedan puntos negros que no se ven a simple vista.
«La restauración fluvial ha sido excelente, pero faltan dos cosas fundamentales: todavía hay contaminación en el Guadiamar procedente de la escombrera de residuos de la mina, y no se ha conectado el corredor del río con el Coto del Rey, en Doñana», afirma Miguel Ferrer, biólogo y director de la Estación Biológica de Doñana cuando ocurrió el desastre.
Sus críticas las comparten todas las organizaciones ecologistas, que reconocen los aspectos positivos de la restauración, pero no desean que la autocomplacencia lleve a no resolver los puntos negros. «Es posible revertir la situación», afirma WWF/Adena, que reclama la restauración del complejo minero de Aznalcóllar, el uso del agua del río Agrio (afluente del Guadiamar) exclusivamente para fines ambientales, la ampliación del Corredor del Guadiamar, límites a los planes urbanísticos en ciernes y la restauración definitiva del sistema hídrico de Doñana.
Seis millones de metros cúbicos de lodos como el betún se vertieron por la brecha de la balsa 10 años atrás. El estallido se produjo en el talud del inestable vertedero de residuos mineros que la empresa Boliden-Apirsa había ido llenado hasta la saturación. Un deficiente mantenimiento provocó el desastre, del que, por cierto, científicos y ecologistas ya habían avisado años atrás.
Si la visión desde el aire fue apocalíptica aquel 25 de abril de 1998, en tierra fue reveladora sobre el gran desastre en las mismas puertas de Doñana: los peces saltaban ante la llegada de las aguas muy ácidas, los cadáveres inertes impregnados de lodo se mecían en la orilla y las aves acuáticas habían desaparecido como si se las hubiera tragado la tierra.
Pero no, era la tierra la que había sido sepultada bajo una capa de lodos con elevadas concentraciones de metales pesados y sustancias tóxicas: el vertido llevaba entre otros cadmio, cinc, plomo y arsénico. Las cifras no dejaban lugar a dudas: 4.600 hectáreas afectadas a lo largo de 63 kilómetros del cauce del Guadiamar. Fantasmal.
¿Qué hacer? ¿Cómo evitar la llegada del vertido al parque de Doñana? ¿Cómo controlar un vertido tóxico de aquellas extraordinarias dimensiones? Un muro de contención que se levantó en las primeras horas en el límite del Parque Nacional de Doñana evitó males mayores en el más emblemático espacio natural de la Península.
Sin embargo, los siguientes días fueron caóticos. Hubo cruce de acusaciones entre la Administración socialista andaluza y la central del PP. La guerra estaba servida cuando intervino el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Un sanedrín de los mejores expertos se reunió en el Palacio de Doñana cuatro días después y puso sobre la mesa de Aznar el primer informe.

Aznar escuchó a la Ciencia

En la Moncloa hicieron caso. En la Junta de Andalucía también. Se repartieron las zonas de actuación y pusieron en marcha los trabajos inmediatos y dos grandes planes a largo plazo para recuperar lo perdido y mejorar la degradación de la comarca: Doñana 2005 y el Corredor Verde del Guadiamar.
La actuación inmediata sobre un vertido 100 veces mayor que el del petrolero Prestige movilizó a cientos de personas. Se gastaron 200 millones de euros. Mientras unos diseñaban dos plantas de depuración de las aguas vertidas, otros expropiaban las tierras afectadas, sellaban la balsa rota, retiraban las cosechas contaminadas y preparaban la retirada de los lodos.
Durante 208 días 500 camiones y un centenar de máquinas recorrieron 17 millones de kilómetros entre la zona contaminada y una antigua mina a cielo abierto, donde se depositaron millones de metros cúbicos del vertido. Tres camioneros fallecieron en aquel trasiego. Decenas de miles de toneladas de frutas y hortalizas fueron al vertedero, al igual que 27 toneladas de peces, cangrejos y aves.
Simultáneamente se realizaron 15.000 análisis científicos en cientos de puntos de muestreo, y decenas de informes y estudios para avanzar en la recuperación de la zona, algo que no se había hecho antes en ningún lugar.
Diez años después, casi todo está mejor que, incluso, antes del vertido. El Guadiamar ha logrado la figura de Paisaje Protegido y esta primavera parece un vergel; la balsa minera está sellada e inertizada; sobre lo que un día eran lodos al aire libre empiezan a colocarse paneles solares fotovoltaicos.
Aznalcóllar pasó de ser una ciudad minera con decenas de camiones y máquinas levantando polvo y vertiendo residuos a un polo de producción de energías renovables. Cerca de la balsa minera se ven tres torres de concentración solar –que serán ocho pronto–, donde convergen los rayos de cientos de espejos. Es el mayor proyecto de esta tecnología en el mundo y la espectral imagen da cuenta del profundo cambio socioeconómico llevado a cabo en este tiempo.
«Estamos muy satisfechos. Ha sido largo y costoso, pero ha merecido la pena», confiesa Concepción Pintos, directora general de Espacios Protegidos de Andalucía. Las 2.700 hectáreas que ahora tiene esa figura de protección reúnen los árboles que se salvaron y otros 3,5 millones plantados. La remediación de los suelos, la repoblacion de las especies acuáticas y la colonización de las aves son los mejores indicadores de que aquello va bien.
«Ha sido una actuación con resultados notables», afirma el biólogo Francisco Carrascal, técnico de la Consejería de Medio Ambiente, que ha estado a pie de río estos 10 años. En su opinión, los buenos resultados son consecuencia de que «se tomaron decisiones acertadas, rápidas y arriesgadas».
«Es un magnífico ejemplo de lo que la Ciencia puede ayudar», señala Fernando Hiraldo, actual director de la Estación Biológica de Doñana. «El presidente del CSIC, César Nombela arriesgó la cabeza, pero eso es lo que permitió la conexión entre la ciencia y la técnica y los resultados que ha habido», añade el biólogo.
Sin embargo, Hiraldo considera que de aquella colaboración entre científicos, políticos y técnicos no queda nada. Recuerda con amargura que en la siguiente situación catastrófica ambiental, cinco años después con el petrolero Prestige vertiendo fuel durante días, los científicos fueron ninguneados por los políticos con el resultado conocido. «No hemos aprendido de la experiencia», concluye.

sábado, 12 de enero de 2013

El Terremoto de San Vicente

Ocurrió el conocido como "Terremoto de Lisboa" y el posterior tsunami con olas de entre 6 y 20 metros de altura. Afecto a Europa occidental y norte de África. En Almería, sobre las 9 horas oyeron un horroroso estruendo y las posteriores sacudidas que ocasionaron daños, produjeron aberturas en los muros de la Alcazaba y otros efectos. Fue uno de los más importantes ocurridos en la Península Ibérica y que se sintió en parte de Europa y Asia.
Fuente: Instituto Geográfico Nacional de España Muertos: según fuentes, 15.000 (IGNE), 60.000 (La Vanguardia) o 100.000
Fuente: Los estudios de sismicidad histórica en Andalucía
Destruyó la ciudad portuguesa de Lisboa y afectó a varias ciudades españolas, conformando por su parte la actual costa onubense. Tras el terremoto se fundó la ciudad de Isla Cristina
Coordenadas oficiales del epicentro: 36° 30' N, 10° 0' W

El Terremoto de Cabo de San Vicente de 1969 fue un seísmo de magnitud 7,3 en la escala de Ritcher y de intensidad VII en la escala de Mercalli que se produjo el 28 de febrero de 1969 a 200 km al suroeste de Cabo de San Vicente, y se dejó sentir en Andalucía occidental y Sur de Portugal.
En Huelva 18 casas quedaron inhabitables y en Isla Cristina se derrumbaron 4 viviendas. Se produjeron según las fuentes 7 fallecimientos debido a infartos.


lunes, 7 de enero de 2013

Un calamar gigante, filmado por primera vez en el fondo marino


 

Tiene el cuerpo plateado y grandes ojos negros. Agarra con algunos de sus ocho brazos otro calamar (un cebo) y nada majestuosamente a unos 600 metros de profundidad, en la oscuridad más absoluta de las profundidades marinas, cerca de una isla japonesa. Una cámara de alta definición y muchos años de esfuerzos por parte de investigadores japoneses han conseguido la primera filmación de un calamar gigante en su medio natural, o al menos es como lo presenta el Discovery Chanel, que emitirá el vídeo en los próximos días, como broche a su serie Curiosity.
  
Los llamados calamares gigantes pueden llegar a medir 13 metros de longitud (otros elevan esta cifra a 18), pero la mayor parte de su longitud se debe a sus dos tentáculos. Viven normalmente a profundidades superiores a los 400 metros y son del género Architeuthis, del que se han propuesto hasta ocho especies diferentes, aunque esto es imposible de saber por falta de ejemplares suficientes para distinguirlos. Hay especialistas que creen que hay solo tres especies y otros que se inclinan por una sola, a pesar de que puebla prácticamente todos los océanos del mundo. Se dice a veces que es el mayor invertebrado del mundo, pero los especialistas recuerdan que le supera el calamar colosal (Mesonychoteuthis), también muy mal conocido, que puede medir un metro más y tiene un cuerpo más largo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Terremoto en Valdivia

Mientras Chile organizaba la ayuda a los habitantes de Concepción y las ciudades cercanas, una tragedia aún peor estaba por ocurrir. A las 15:11 del día domingo 22 de mayo de 1960 comienza a producirse una ruptura tectónica de proporciones nunca antes vista en la historia de la humanidad, el epicentro de este gran sismo comienza en la zona cercana a Temuco, y poco a poco la ruptura comienza a expandirse hacia el sur, en una sucesión de rupturas epicentrales a toda la costa del sur de Chile. El masivo movimiento telúrico rompe toda la zona de subducción entre la Península de Arauco (Región del Bio Bio) y la Península de Taitao (Región de Aysén). Finalmente, el sismo alcanza los 9,5 Mw y tuvo una duración de aproximadamente 10 minutos, debido principalmente a la gran extensión del sismo, casi 1000 km de extensión norte-sur. Estudios posteriores afirmaron que dicho movimiento en realidad fue una sucesión de más de 37 terremotos cuyos epicentros se extendieron por más de 1350 km. El cataclismo devastó todo el territorio chileno entre Talca y chiloe   es decir, más de 400 000 km².
La zona más afectada fue Valdivia y sus alrededores. En dicha ciudad, el terremoto alcanzó una intensidad de entre XI y XII grados en la escala de Mercalli. Gran parte de las construcciones de la ciudad se derrumbaron inmediatamente, mientras el río Calle-Calle  se desbordaba e inundaba las calles del centro de la ciudad.
El Tsunami generado por esa enorme ruptura fue devastador, afectando a la costa Chilena entre Concepción y Chiloé. En el puerto de Corral , cercano a Valdivia, el nivel del mar había subido cerca de 4 m antes de comenzar a retraerse rápidamente cerca de las 16:10, arrastrando a los barcos ubicados en la bahía —principalmente los navíos Santiago, San Carlos y Canelos—. A las 16:20, una ola de 8 m de altura azotó la costa entre Concepción y Chiloé a más de 150 km/h. Cientos de personas fallecieron al ser atrapados por el maremoto  que destruyó pueblos en su totalidad. Diez minutos después, el mar volvió a retroceder, arrastrando las ruinas de los pueblos costeros para impactar nuevamente con una ola superior a los 10 m de altura. Los navíos fueron completamente destruidos, salvo el Canelos, que quedó encallado luego de ser arrastrado por más de 1,5 km.
La onda expansiva comenzó posteriormente a recorrer el oceano Pacifico . Casi quince horas tras el evento en Valdivia, un maremoto de 10 m de altura azotó la isla de Hilo, en el archipielago, a más de 10 000 km de distancia del epicentro, provocando la muerte de 61 personas. Similares eventos se registraron en Japon, las Filipinas, Rapa Nui, la zona oeste de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Samoa y las islas Marquesas.

Efectos

Gran parte del sur de Chile se vio destruido por el terremoto; el periódico La Cruz del Sur informaba el 28 de mayo de 1960 la existencia preliminar de 962 muertos, 1410 desaparecidos y 160 heridos de diversa consideración.
Chillán, la ciudad más austral que mantenía contacto con Santiago tras el terremoto, tuvo un 20% de sus edificios dañados gravemente. Talcahuano quedó con el 65% de sus viviendas destruidas y un 20% de las que se mantenían estaban inhabitables, mientras la vecina ciudad de Concepción contaba con más de 125 muertos y 2000 hogares arrasados. El puente sobre el río Biobío se derrumbó en tres secciones, mientras la usina de huachipato estuvo a punto de quedar inutilizable, después de que la mezcla de hierro comenzara a enfriarse tras el corte de la energía eléctrica. El agua inundó las minas subterráneas de carbón de la península de Auraco. Los Ángeles fue destruida en un 60% y Angolen alrededor de un 82%, quedando 6000 personas en dicha ciudad sin hogar. El Villarrica se desbordó, mientras un alud de tierra sepultó a los 300 habitantes de la comunidad mapuche de Peihueco.
Valdivia y sus alrededores fueron las zonas más afectadas con el desastre natural de 1960. El 40% de los hogares fueron destruidos por el movimiento telúrico, dejando a más de 20 000 personas damnificadas. El río Calle-calle se desbordó, inundando gran parte del centro de la ciudad, lo que obligó a la evacuación de los barrios de Collico, Las Ánimas e Isla Teja. Los principales edificios, como el del Cuerpo de bomberos y el hospital, quedaron inutilizables. El cercano puerto de Corral sufrió el azote del maremoto que arrastró a gran parte de su población, dejando centenares de muertos y desaparecidos. La bahía en que desemboca el río Valdivia recibió a diversos barcos arrastrados por las olas: el Carlos Haverbeck y Canelos, los vapores Prat y Santiago, los remolcadores Pacífico y Chanchorro y el buque de dragado Covadonga, muchos de los cuales se hundieron principalmente. El Canelos varó en un sector del río Valdivia, mientras que el Santiago recaló en las cercanías de Niebla y la Covadonga, sobre una escuela en las cercanías del río Cutipai.
Al igual que en Corral, en toda la costa el maremoto provocó más daños que el terremoto mismo. En la zona de Cautín, los pueblos de Toltén —el cual fue trasladado a un nuevo emplazamiento—, Puerto Saavedra y Queule fueron prácticamente borrados del mapa terrestre. Mientras en Puerto Saavedra, su población de 2500 habitantes alcanzó a huir a tierras altas antes de presenciar como las olas arrastraban las casas mar adentro —a excepción de una—, lo mismo ocurrió con los otros dos pueblos que fueron completamente asolados. Situaciones semejantes ocurrieron en poblados de la costa de Valdivia (como Los Morros, San Carlos, Amargos, Camino Amargos, Corral Bajo, La Aguada, San Juan, Ensenada).
Puerto Monttsufrió la destrucción del 80% de sus construcciones, tanto por el terremoto como por el maremoto y los posteriores incendios, desapareciendo el mercado de Angelmón, entre otras localidades. En Chiloé, gran parte de los pueblos costeros también sufrieron el embate de las aguas, con cifras aproximadas de 800 muertos, destruyéndose además la mayor parte de los palafitos en lugares como chonchi; los pequeños poblados de la costa occidental quedaron aislados y Rahue fue completamente arrasado.